La filosofía es amor | Por Vicente Fatone, sobre Dante Alighieri

Dante opta por la interpretación tradicional según la cual la filosofía es amor al saber: el filósofo es el amatore di sapienza, o, mejor, el que hace de la sapienza un uso amoroso. (…) La filosofía es amor; pero amor de sapiencia, y en este segundo vocablo parece consistir su orgullo.

La filosofía es amor porque el Amor -dice Dante, repitiendo la vieja afirmación- no es sino unión espiritual del alma y de la cosa amada: y a esa unión tiende el alma por propia naturaleza. El Alma es lo que ama: y como la más sutil y preciosa parte del alma es la mente, el alma tiene, como forma suprema de ser, su unión con la verdad, a la que tiende por la naturaleza propia de esa mente. El filósofo no es sino la mente enamorada: Amor che nella mente mi ragiona…, decía el poeta en la segunda canción de Il convivio.

Y este amor en que la filosofía consiste es la forma suprema del amor, que no niega a las otras, sino que permitirá descubrirlas con mayor claridad.

Toda cosa tiene, para Dante, su amor especial. Los cuerpos físicos aman, como lo muestra su tendencia a la unión en que el amor consiste; la gravedad misma es para el poeta forma primera de amor. Aman las plantas y tienden a la realidad que las sustenta; y por eso -dice Dante- vemos a veces a las plantas como alegrarse cuando el agua las riega, o entristecerse y languidecer, entre las rocas o en las arenas, como si estuviesen alejado de su amado. Aman los animales. Y ama el hombre con todas esas formas de amor; pero ama también con la que le es propia. Ama como las cosas, como las plantas, como los animales, como hombre. El amor propio del hombre, lo que le hace filósofo, es el amor a la verdad y a la virtud. Este es el amor che ragiona nella mente. Este es el “elevado amor”, tan elevado que la mente teme carecer de fuerzas para recibirlo: lassa’ ch’io no son possente! Este es el Amor que ha dejado de ser el amor a esto o aquello, que ha dejado de ser el amor adolescente, para ser el amor universal que dispone las cosas a amar y a ser amadas.

Todos los seres están enamorados. Pero el hombre es el ser enamorado. Así puede resumirse la concepción de Dante. El hombre es el ser enamorado, por gracia que le concede la amada; y la amada es el ser enamorado sin necesidad de gracia que le haga enamorarse. Es la amada lo que hace descubrirse al alma como siendo más de lo que es. Es Beatriz quien hace descubrirse a Dante poeta; es la donna gentile quien hace descubrirse a Dante filósofo. El amor es siempre descubrimiento de lo que nos descubre a nosotros mismos. Por eso el amor es virtú divina.

  • Vicente Fatone, en Filosofía y poesía, Bs. As., Emecé Editores, 1954, p. 90-92.